<![CDATA[Ni les Femmes ni la Terre !​ ¡ Ni las Mujeres, ni la Tierra ! - Diario de Viaje]]>Tue, 24 Nov 2015 05:18:16 +0100Weebly<![CDATA[Juicio de  Relmu Ñamku, Mauricio Rain et Martín Maliqueo]]>Fri, 06 Nov 2015 02:42:22 GMThttp://nilesfemmesnilaterre.weebly.com/diario-de-viaje/juicio-de-relmu-namku-mauricio-rain-et-martin-maliqueo


El juicio de Relmu Ñamku : "Somos Mapuche, entonces defendemos nuestro territorio".

En los Encuentros Nacionales de Mujeres, durante la Mesa de Feminismos Latinoamericanos, Relmu Ñamku viene a exponer su situación y a pedir ayuda. Está siendo acusada por la fiscalía de Neuquén de tentativa de homicidio, por haber tirado una piedra a una auxiliar de justicia que la venia a desalojar de su casa, con topadoras, policía, y policía privada. El terreno sobre el cual vive está ubicado arriba de varios pozos petroleros y de gas, y se negó a dejar a YPF, una multinacional petrolera, explotar el yacimiento. Un día, mientras velaba con su familia a una beba fallecida de malformaciones debidas a la contaminación ocasionada por la multinacional, las topadoras vinieron a arrasar su casa. Ella, así como otrxs miembrxs de su familia, se defendieron tirando piedras. Ellxs se enteraron más tarde que la auxiliar de justicia había sido herida de una piedra. Ella arriesga entonces 15 años de cárcel, y pide apoyo. Entonces decidimos ir a presenciar el juicio.


​ Llegamos a Zapala, ciudad de 45 000 habitantes, el jueves 29 de octubre. El juicio tiene lugar afuera del tribunal, en una carpa con un cupo de una cincuentena de personas. Dada la gravedad de la acusación, hay un jurado, compuesto por mitad de personas Mapuches. Se trata del primer juicio de este tipo en toda América Latina. El juicio dura 10 días, entre el 26 de octubre y el 4 de noviembre. Otras dos personas están siendo acusadas, entre ellas el marido de Relmu, pero con cargos mucho más ligeros. 

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​​Durante toda la semana, una movilización tiene lugar afuera del tribunal. Figuras importantes de las luchas en Argentina se turnan para apoyar a la comunidad: líderes mapuches, sindicalistas, la presidenta de la asociación de las Madres de la Plaza de Mayo, que desde la dictadura buscan sus hijxs y nietxs desaparecidxs por las fuerzas armadas.


Presenciamos varias ceremonias mapuches, que se llevan a cabo al amanecer, o durante el día, con cantos, bailes, rituales… 


 

Durante el juicio vienen a declarar testigxs, familiares, pero también una abogada especializada en derecho de los pueblos indígenas, una antropóloga… que dan elementos de contextualización sobre el caso. Nos enteramos, de las personas que encontramos allí, que la fiscal que lleva la acusación está implicada en varios escándalos vinculados con violaciones de derechos humanos, especialmente de abusos de poder de parte de la policía. En paralelo, la auxiliar de justicia que fue herida exige 7 millones de pesos por daños y perjuicios al Estado y a la empresa YPF, en el marco de otro juicio civil que tendrá lugar próximamente. Pone a la fiscal en una situación contradictoria, dado que ella es conocida por proteger sistemáticamente los intereses del Estado y de las multinacionales en contra de los intereses de los pueblos originarios. Y aquí está, obligada a acusar en el mismo tiempo a las 3 entidades (Estado, empresa, Mapuches), y entonces hace todo lo posible para hundir q estxs últimxs, mientras todxs lxs testigos van en el sentido contrario.



Lxs Mapuches que encontramos están implicadxs, como miembrxs de sus comunidades, en luchas alrededor del territorio, y en contra de multinacionales: Apache Corporation/YPF, Souther Copper, Shell… Ellxs nos cuentan que las multinacionales corrompen los gobiernos locales, o se aprovechan de la miseria de algunas familias para hacerles ceder sus terrenos. A veces, se tratará de tentar a una familia con cuidados médicos para unx niñx enfermx, a veces, en caso de negativa, se expulsará a las comunidades con la ayuda de la policía, con orden de jueces corruptos.
​Al fin y al cabo, el jurado popular declara inocentes a lxs tres Mapuches de los cargos de tentativa de homicidio y daño agravado, pero encuentra a Relmu culpable de “daño simple”, con penas menores. A lo largo del juicio, la fiscal nunca habrá logrado producir testimonios atestiguando con certeza la responsabilidad de Relmu en el tiro de piedra que hirió a la auxiliar de justicia. El último día, durante la lectura del veredicto, todo el mundo exulta, y para muchxs se trata de una “victoria histórica del pueblo mapuche”. Otrxs nos dirán que estamos frente a un precedente en materia de defensa de los derechos de lxs indígenas. 





Nos vamos de Zapala con la impresión que, de hecho, algo importante tuvo lugar. Y estamos agradablemente sorprendidas de la apertura con la cual muchxs Mapuches nos acogieron. Esos días fueron la ocasión de muchos encuentros e intercambios acerca de la vida y las luchas de lxs Mapuches. Esperamos que podamos profundizar esas reflexiones cuando volvamos a la Patagonia, si tenemos la posibilidad de visitar a una comunidad.

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<![CDATA[Encuentro con comunidades Mapuche]]>Thu, 05 Nov 2015 02:31:00 GMThttp://nilesfemmesnilaterre.weebly.com/diario-de-viaje/rencontre-avec-les-communautes-mapuchePhoto
Justo después de llegar a Bahía Blanca, conocemos una mujer Mapuche, que implementa actividades culturales en la ciudad. La encontramos durante un taller de escultura de barro en un centro cultural autogestionado, la Nave. Nos explica que se trata de realizar una escultura en relieve sobre una pared exterior del centro, que representaría a la Pacha Mama (“Madre Tierra”, o “Cosmos”, o “Universo”, dependiendo de las traducciones), bajo la forma de una mujer-árbol. Ella, así como otra Mapuche que encontramos unos días después, nos cuentan algunos elementos de la cosmovisión Mapuche. Ambas nacieron en la ciudad, de familias campesinas. Fue a lo largo de su vida que decidieron re-aprender y transmitir tradiciones ancestrales, tales como rituales, saberes artesanales de alfarería, tejido, platería… Ahora tratan de hacer vivir y difundir su cultura, y de producir discursos alternativos sobre su pueblo, en contra del oficial que reduce a los Mapuches a un pueblo semi-salvaje, desaparecido con la colonización.








​Por cierto, muchxs Argentinxs tienen origen Mapuche, pero se niegan a apropiarse esas raíces, dado que este pueblo es víctima de mucha discriminación y racismo. Encontramos, en Zapala (Neuquén), otros Mapuches, con quienes platicamos de su cultura. Su cosmovisión (mitología, forma de ver…) es organizada alrededor de la cifra 4: cuatro puntos cardinales, cuatro elementos, cuatro estrellas de la cruz del Sur… Las cifras tienen mucha importancia en la cultura mapuche: para decir hola, se dice “Mari Mari”, que literalmente significa “diez diez”. El grito de guerra de lxs Mapuches, que a menudo se utiliza en los rituales, “Mari Chiwew”, significa “diez veces venceremos”. La Tierra, el Aire, el Agua, el Fuego, son los cuatro elementos de vida, que tienen una muy grande importancia en su visión.
En toda América Latina se escucha hablar de la “Pacha Mama”, a veces traducida como “Madre Tierra”. Es un término de la lengua quechua (Bolivia), que de hecho significa Cosmos. En la cosmovisión de la mayoría de los pueblos originarios, la Pacha Mama, o en Mapudungun (lengua mapuche) “Meli Witran Mapu” – “los cuatro puntos de la Tierra” – es representada como una persona, un ser.

Al contrario de nuestra visión occidental, donde nosotrxs humanxs dominamos la Naturaleza, que es un objeto, lxs Mapuches y otros pueblos representan al ser humano como una parte del Todo, que va más allá de la Tierra o el Cielo. Meli Witran Mapu, o la Pacha Mama, es dotada de una fuerza propia, y hay que regresarle lo que nos da: así, tradicionalmente, cuando se come, se toma, o se fuma, se le tiene que devolver una parte a Meli Witran Mapu, y verter una parte de lo que se le toma a la Pacha Mama, como agradecimiento. Mujeres Mapuches nos describen el funcionamiento de las comunidades, organizadas alrededor de un principio de horizontalidad.
Asimismo, tradicionalmente, los roles en el seno de la comunidad no son atribuidos en función de la familia, ni por voto. Pero es bastante complicado: escuchamos varias teorías sobre la atribución y transmisión de los roles: al nacer, soñando, o entre generaciones. Cuando una persona que lleva un cargo comunitario muere, aparentemente, su conocimiento (Newen) regresa a la Naturaleza, y eventualmente otra persona lo recibe varios días después. Al final, otrxs Mapuches nos explican que ellxs votaron para reemplazar a su jefe, entonces parece que (ya?) no hay reglas.
De todas formas, todo el mundo nos comenta que en Argentina, lxs Mapuches en su mayoría perdieron la conexión espiritual, vinculada con el territorio, que consolida la comunidad. Entonces la mayoría de ellas no son estructuradas según las reglas tradicionales. Al mismo tiempo, el gobierno argentino implementó una ley que supuestamente garantiza los derechos colectivos indígenas, permitiendo a comunidades reclamar las tierras sobre las cuales viven. Tienen que llevar a cabo un trámite muy complejo, indicando precisamente los cargos ocupados por cada persona, según reglas tradicionales.
Hay tres grandes funciones: Werken, Machi, Longko. También hay sanadorxs, y otros cargos. El/la werken transmite los mensajes entre comunidades. Es como un portavoz, o representante. Lxs machi se parecen a chamanes: ellxs tienen el conocimiento (newen), la sabiduría, y pueden viajar en el tiempo y el espacio soñando. Lxs machi pueden sanar el alma y el cuerpo, reestablecer el equilibrio, también son guías espirituales. Lxs longko e inal longko son jefes (n°1 y 2) de la comunidad. Pero una activista mapuche nos explica que, justamente, la mayoría de esas últimas ya no corresponde a esta organización, y ya no puede realizar el trámite, o lo hace sorteando los cargos. Resulta que esta ley tiene el efecto negativo de dejar a las comunidades escoger entre no gozar de su derecho a la tierra, o participar de un simulacro de organización comunitaria desconectada de la realidad.

A lo largo del viaje, conocemos a otrxs Mapuches, que trabajan para recuperar y reapropiarse su cultura, y que reivindican otra forma de vivir y relacionarse, incluyendo con el entorno/ambiente. Lxs Mapuches, como otros pueblos llamados “originarios” en Argentina, viven principalmente en el campo. Se enfrentan a menudo con intentos de desalojo y saqueo de sus territorios de parte del Estado y de multinacionales mineras o petroleras. Es un eslabón más de la cadena de masacres, expropiación y esclavitud, implementada desde la colonización por el Estado español. Desde centenas de años, a lo largo de los avances del ejército español, y después del argentino a partir de la independencia, y por ende los de las multinacionales con la ayuda de la policía actual, los pueblos se ven negado el derecho a quedarse en territorios ancestrales. Sus territorios, a menudo considerados sagrados, se ubican – desafortunadamente para ellxs – arriba de grandes reservas petroleras o de minerales. Tienen que retroceder más y más lejos en las montañas, o si no, deprivadxs de sus tierras, sufren un éxodo forzado a las ciudades.
Entonces es muy difícil para lxs Mapuches “urbanos” mantener un vínculo con el territorio, que es, en su cosmovisión, la fuente de su espiritualidad, de su fuerza, y de su vida, básicamente: Mapuche, en mapudungun (lengua mapuche) significa “Entes de la Tierra”.
Muchxs se encuentran desarraigadxs, y la regla es que ocupen los puestos de trabajo peor pagados: albañilería para los varones, trabajo doméstico para las mujeres.


​ Al final, lxs activistas Mapuches que encontramos tienen posturas muy variadas acerca de su cultura, sus tradiciones, rituales, y le tienen más o menos apego. De todas formas, es muy difícil recuperar toda esta historia cuando su curso ha sido brutalmente interrumpido por la colonización. Se nos comenta a menudo que se tienen conocimientos muy parcelares, que cada Mapuche se encuentra con un pedazo de la historia de su pueblo, y todo el trabajo de volver a pegar los pedazos queda por hacer.

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<![CDATA[Bahia Blanca]]>Fri, 30 Oct 2015 20:05:19 GMThttp://nilesfemmesnilaterre.weebly.com/diario-de-viaje/bahia-blancaDespués del Encuentro Nacional de Mujeres en Mar del Plata, nos invitan a su ciudad feministas bahienses que conocemos en esa ocasión. Se suponía que nos íbamos a quedar solo unos días, resulta que nos quedamos dos semanas, tan numerosos son los recursos que nos ofrecen esta ciudad y “sus” feministas para nuestro documental.
 Reunión de la Colectiva Feminista, octubre 2015

​A lo largo de los encuentros, presenciamos las reuniones de varias colectivas: Colectiva Feminista de Bahía Blanca, Mujeres por el Buen Vivir (defensa de la tierra, derechos indígenas…) así que un taller sobre género. Nuestro proyecto es muy bien recibido por las feministas bahienses, que nos abren sus puertas: las primeras entrevistas pueden arrancar.

Reunión de la colectiva Mujeres por el Buen Vivir, Octubre 2015
Empezamos entrevistando una mujer Mapuche, Evis Millán, activista del colectivo Mujeres por el Buen Vivir, quien nos comparte técnicas tradicionales de alfarería (anime talleres de alfarería una vez por semana) y su lucha por la preservación de la cultura mapuche.


La segunda entrevista es llevada a cabo con Silvia Palumbo, directora de una banda de percusión feminista: las Desbandadas. Después de esta entrevista, presenciamos un entrenamiento de la banda, y descubrimos su música, que se vuelve un elemento importante en el seno del documental.

​Allí encontramos también a Verónica Bajo, presentadora de varias crónicas feministas en radios y activista de la colectiva Acciones Feministas, que nos cuenta su lucha actual en contra de la organización de concursos de reinas por municipalidades argentinas.
Además, nos invita a intervenir en su crónica para presentar nuestro proyecto, y platicar del feminismo en Francia. Verónica también nos pone en contacto con Fabiana Méndez, activista del colectivo de defensa de la cultura Mapuche de Bahía Blanca. Una entrevista conmovedora, donde transmite la cultura mapuche, y sus numerosas luchas contra la expropiación de las tierras.
Nuestra última entrevista aborda la lucha por el derecho al aborto con dos activistas de Socorristas en Red. G. y M. atienden a mujeres que deseen abortar. Nos describen sus variadas acciones, así que las herramientas utilizadas para apoyarlas.

Nos vamos de Bahía Blanca con numerosas horas de videos, contactos, respuestas, pero también otros planteos. En un plazo de dos semanas, pudimos interrogar, platicar con mujeres de varias edades y clases sociales que, aunque de maneras distintas, luchan por los mismos derechos.

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<![CDATA[30e Encuentro Nacional de Mujeres]]>Fri, 16 Oct 2015 13:55:13 GMThttp://nilesfemmesnilaterre.weebly.com/diario-de-viaje/30e-encuentro-nacional-de-mujeres1Día  2 Photo
Al día siguiente, exploramos los talleres enfocados en el medio ambiente, buscando una convergencia entre las luchas feministas y ambientalistas, lo que parece difícil. Sin embargo, las pláticas son ricas en enseñanzas.
Un grupo de madres de Ituzaingo, ubicada cerca de Córdoba, declaran sobre su situación durante un taller. Luchan en contra de la fumigación (liberación de pesticidas y gases contaminantes) que supone malformaciones y enfermedades graves entre lxs niñxs.
Esta problemática tiene mucha importancia en Argentina. Son numerosas las regiones contaminadas por megaproyectos y la agricultura intensiva (especialmente la soja) y las consecuencias sanitarias hacen centenas de miles de víctimas cada año. Los pueblos originarios son entre las primeras víctimas de esta situación. Una larga parte de estas comunidades viven de hecho arriba de napas de petróleo y de gas y sufren una represión feroz cuando tratan de defenderse de la expropiación o contaminación de sus tierras. Las mujeres de estas comunidades reprochan a los movimientos feministas de olvidarlas, y les piden apoyo y solidaridad.
Es finalmente durante el último taller que la discusión aborda un análisis ecofeminista de las luchas socioambientales. La constatación es la siguiente: las mujeres son las primeras afectadas por conflictos socioambientales, en el sentido que aquellos tiene un impacto mayor sobre la salud reproductiva (infertilidad, malformaciones), y que las mujeres son las mayores encargadas de la gestión del agua y de la comida. Entonces es como mujeres proveedoras de cuidados que luchan y se organizan. El taller se acaba, platicamos con algunas talleristas e intercambiamos correos, esperando conseguir entrevistas.

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Volvemos a Plaza Mitre.






​​Instalaron una radio abierta, y mujeres de toda América Latina, así que una activista kurda, se suceden para hablar de la situación de las mujeres en su país, y de sus luchas. Platican acerca de la prohibición del aborto (solo Uruguay lo permite), las violaciones, violencias de pareja y feminicidios (en Honduras por ejemplo, una mujer muere cada 3 horas por el solo hecho de ser mujer), que son ocultadas, naturalizadas. Conforman colectivas de artistas, de trabajadoras sociales militantes, revolucionarias, de asociaciones, de partidos políticos o espacios comunitarios. Cuentan la rabio pero también las (pequeñas) victorias y sobre todo la esperanza que dan esos encuentros de 65000 mujeres reunidas por la misma causa. Entre ellas, una mujer Mapuche, Relmu Ñamku, toma la palabra. La van a juzgar dentro de unas semanas por haber tirado piedra a los vehículos de policía que la vinieron a desalojar de su casa en beneficio de la petrolera Apache, ahora YPF.



​Al final del día, la gran marcha del encuentro arranca. Nosotras jamás habíamos visto algo parecido, pareciera que la ciudad pertenece a las mujeres… La muchedumbre se estira a lo largo de casi un kilómetro, y, al pasar, cubre las paredes de grafitis, cartelitos y pinturas. Las canciones y consignas son ininterrumpidas y se quedan bastante tiempo en las mentes. No nos cuesta imaginarlas como banda sonora del documental. Cristina Kirschner y el Papa son temas recurrentes, y descubrimos la canción “¡Ni una menos!”, creada en el momento de las marchas contra los feminicidios. La energía es realmente impresionante, imposible para lxs peatonxs no vernos. La idea que nos llega inmediatamente en la mente es : con 65000 mujeres, se podría hacer una revolución.
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<![CDATA[30e Encuentro Nacional de Mujeres]]>Thu, 15 Oct 2015 15:15:42 GMThttp://nilesfemmesnilaterre.weebly.com/diario-de-viaje/30e-encuentro-nacional-de-mujeresDía  1

Después de unos días en Buenos Aires, rumbo a Mar del Plata, ubicada a 800 km de capital federal. Vamos a presenciar el 30 Encuentro Nacional de Mujeres, evento feminista nacional que tiene lugar cada año en una ciudad distinta. Las organizadoras esperan más de 60 000 mujeres este año… ¡No nos lo podemos perder! En junio, las marchas contra los feminicidios juntaron miles de mujeres y hombres en todo el país, y el Encuentro seguro va a reflejar esa movilización inédita.

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El acto de apertura del Encuentro tiene lugar en un estacionamiento cubierto, al costado del estadio principal de Mar del Plata. Hace dos días, la municipalidad negó a las organizadoras el acceso al estadio, donde iba a tener lugar la apertura, sin darles ninguna explicación. El estacionamiento es oscuro y sórdido y refleja bien el desprecio de las autoridades locales hacia este evento y los derechos de las mujeres en general. Pero en la apertura, la muchedumbre es impresionante, las mujeres cantan, gritan consignas y algunas tocan percusiones. Tienen banderas y carteles representando sus organizaciones partidarias, colectivas militantes o su ciudad de provenencia. Algunas también tienen fotos de mujeres asesinadas, y a veces las de los asesinos, sus esposos. La energía es tal que, al final, escuchamos menos los discursos que la muchedumbre.

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Al fin de la apertura, nos vamos a la plaza Mitre, lugar central en esos encuentros. Las distintas organizaciones presentes tienen stands con folletos informativos, venta de remeras, pin’s adornados de consignas feministas, o DVDs y libros sobre género, educación popular, dictadura… Las mujeres pasean, se encuentran, charlan. Al final, esta plaza es un espacio de intercambio igual de importante que lo demás.


​En la tarde, y la mañana que sigue, tienen lugar los talleres. Las temáticas son amplias y abarcan desde los derechos sexuales y reproductivos hasta las mujeres rurales, pasando por su lugar en la política, la economía o los artes.
Imposible hacerlo todo, al final asistimos a un taller organizado por Socorristas en red, una red de activistas que lucha por el derecho al aborto, apoya, informa y aconseja a las mujeres que deseen interrumpir su embarazo. Allí estamos, en el salón de clase de una escuela municipal. Una trentena de mujeres participan, nos sentamos donde quepamos, y el maté da vueltas. La mitad de las mujeres no es activista (se dicen “independientes”) y vienen a buscar información sobre las cuestiones de aborto, las demás son activistas en distintas organizaciones.

De hecho, el aborto es criminalizado en Argentina, a la excepción del riesgo para la salud o la vida de la madre, y de un embarazo fruto de una violación, lo que implica una tasa de mortalidad materna importante, una de las más altas del continente, esencialmente debida a abortos clandestinos.
Para una francesa, la legislación argentina tiene de qué asombrar. De hecho, las mujeres no pueden abortar libremente, pero el matrimonio fue abierto a las parejas LGTB en el 2010, y las personas trans pueden cambiarse de sexo en el estado civil sin tener que medicalizarse.
​En realidad, esos avances son fruto de una historia social específica, de la movilización, de la comunidad gay principalmente, y de la oportunidad económica que aquella representa para un gran número de empresas. Al contrario, el aborto sigue siendo un tabú en un Estado católico donde la Iglesia conserva un peso importante sobre la familia como institución, y especialmente desde la elección de un Papa argentino.
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